Ancianos abrazados

Con este artículo inicio la trilogía de la “construcción de la pareja”

ELECCIÓN CORRECTA

Uno de los elementos claves de la construcción de la pareja es su elección. Si no es la persona adecuada, evidentemente la pareja difícilmente va a ser viable.
¿Qué hace que una persona sea adecuada y otra no? En este tema no hay recetas, pero sí unas consideraciones mínimas que nos pueden dar pistas.

¿Cómo te sientes a su lado? ¿Normalmente sientes que tu energía se “expande” o se “encoge” a su lado? Eso se nota, no se piensa. La sexualidad también estaría relacionada con esto. Tiene que dar “alegría” pero no ser el único elemento.

Si a uno le gusta el mar y al otro la montaña, probablemente se pueda llegar a un pacto de hacer un poco las dos cosas, aunque típicamente uno cederá más que el otro. Pero difícilmente será viable si uno, por ejemplo, solo está obsesionado con el dinero y lo material, y el otro con lo espiritual y su desarrollo como Ser.
Para este aspecto lo importante es que se compartan mínimamente los objetivos vitales, pues eso va a crear unión, si son muy distintos, ¿de qué “nos sirve estar con el otro” si no podremos compartir nada verdaderamente importante para nosotros?

No existe algo como la “media naranja”. Si dos personas se acercan desde la premisa de que no son completos, de que les “falta su otra mitad”, crearan una relación de dependencia que no les enriquecerá de verdad. Cada uno debe Ser un Ser completo, siendo desde la plenitud desde donde se acerca al otro para compartir, no para chupar lo que le falta. De esa manera, cada uno “da” al otro, no “chupa”.

Muchas veces puede haber un sentimiento profundo de certeza de que “es” la persona. Pero hay que ser muy cuidadoso acerca de dónde viene ese sentimiento. Sí viene realmente del Ser, perfecto. Pero muchas veces ese sentimiento viene porque en realidad cumple las “expectativas” del “guion de vida” y la “historia familiar”.
Siempre se darán elementos de repetición de patrones familiares. Este hecho, de por sí, no es malo ni bueno: simplemente es. El problema es cuando esto nos lleva a “satisfacer” temas no resueltos de nuestros ancestros (padres, abuelos, etc) pero que realmente no tienen que ver directamente con nosotros. Esto es muy evidente en las Constelaciones Familiares. También puede llevarnos a repetir patrones de conducta patológicos, como dependencia, alcoholismo, etc. Algo también muy evidente desde la perspectiva del “guion de vida”.

O a escoger a alguien porque se parece al padre o madre cuando en realidad esa relación no tiene sentido desde otras perspectivas, etc.
El problema de todos estos “patrones” sanos o patológicos es que no somos conscientes de ello. A no ser que hagamos un trabajo profundo, previo de autoindagación y crecimiento personal, actuarán desde el inconsciente y no nos daremos cuenta de las trampas. (Ver artículo: Karma y creaciones mentales)

COMPROMISO INTERNO

Antes de poder ni plantearse construir de verdad una pareja, primero uno debe sanar sus propias películas internas. Si no se tiene un mínimo de madurez a base de trabajo interno, de autocrecimiento, de limpiar la basura interna, encontraremos también a alguien inmaduro y proyectaremos mutuamente nuestras miserias, no nuestras maravillas.

Un paso importante previo es COMPROMETERSE total y absolutamente y sin ninguna duda, con uno mismo, a AMAR de verdad, con mayúsculas a la futura pareja. Es recomendable hacerlo por escrito y decirlo en voz alta con la implicación de todo el sentir, de modo de que el subconsciente “entienda” y aplique el mensaje. No olvidemos que el subconsciente es un computador programable.

Después viene el compromiso con la pareja en sí. Se puede elegir entre hacer algún tipo de compromiso o no, pero si de verdad se quiere apostar por la pareja es necesario un compromiso mutuo de ayudar a expandir la conciencia juntos. No tiene por qué ser un compromiso oficial y legal, aunque puede ayudar si se hace y en muchos países también puede tener sus ventajas.
Cada pareja encontrará su vía, según sus creencias y sentimientos, pero es recomendable hacerlo por escrito y en voz alta y mejor con testigos, oficial o no.
Hay que hacerlo con plena consciencia y sabiendo muy bien el paso que se está dando y por qué. Y para eso el día antes debería ser de recogimiento y contemplación del paso que se va a dar.

Ahora está muy de moda hacer la despedida de soltero cada vez más loca: con borrachera, juerga, prostitución, etc. Los novios llegan a la boda con resaca, hechos una porquería, sintiendo que “se acabó la libertad”, con energías de otro cuerpo (sexo con alguien). Para ellos no es importante lo que “se gana” con la pareja, lo importante es lo que se “pierde”. ¿Qué están sembrando con eso en la relación? Eso lleva al desastre.

A veces por razones sociales se puede hacer un compromiso “típico” para la familia, etc., pero a lo mejor en privado o con amigos escogidos, otro compromiso “verdadero” para la pareja, que es de verdad lo importante.

Despedida de soltero

Aunque pueda parecer una atadura, si ese compromiso se adquiere desde la libertad interna de cada uno, en momentos de crisis puede ayudar a superar baches. De hecho, es una “iniciación” con todas sus repercusiones en el sentido de “programar” el subconsciente con un objetivo y por eso se manifiesta como ayuda en los momentos difíciles para seguir.

La pareja no es fácil, pero es una gran herramienta para el crecimiento interno de verdad, ya que obliga constantemente a “revisarse”. El cambiar a menudo de pareja normalmente indica poca capacidad de compromiso sobre todo con uno mismo, pues es más fácil culpar al otro de todo y no revisar nada en uno mismo. (ver artículo La Culpa es de el/ella)

Autor: Josep Vergés Fecha: 07/12/2014

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