Todo el mundo conoce la frase de Eckhart Tolle de «Vivir el aquí y el ahora». Pero muy poca gente entiende realmente su verdadera dimensión. El tema es muy amplio, pero en este artículo me voy a centrar en la parte de las «emisiones y proyecciones de energía» que hacemos constantemente, dejando de estar «aquí y ahora».
Cuando pensamos en un lugar, en una persona, en un momento actual, pasado o futuro, nos estamos «proyectando» hacia ese lugar, persona y/o momento. Es una proyección desde nuestro plexo solar, que es donde reside el Ego. Y está básicamente, aunque no exclusivamente, asociado a nuestro pensamiento.
(Ver artículo en Youtube: Ver en Yotube)
(Escuchar en Spotify: Spotify)

Cuando pensamos en ese lugar, persona o momento, una parte de nosotros de forma inevitable «se proyecta» a «eso». Y con ello además envía una cantidad importante de energía. Energía modulada por la calidad de nuestro pensamiento, y regulada su potencia por la fuerza de nuestra emoción.
Eso es inevitable, es así, mientras no aprendes a «gestionarlo» de una forma mejor. Y no importa que no sepas que esto ocurre. Ocurrirá sí o sí.
Entender el plexo solar
El plexo solar es un chakra, es decir, uno de los centros energéticos de nuestro cuerpo. Y es uno de los 7 más importantes. Es el chakra que, de forma resumida, podríamos decir que es el que rige la manera en que nos relacionamos con los demás y con nuestro entorno. Es el que rige nuestro autocontrol, voluntad, etc. Y también podríamos decir que es donde está básicamente lo que conocemos como el EGO. Es decir, sería la sede de nuestra «personalidad».
Entender como nos proyectamos

Cuando pensamos en algo o alguien fuera de nuestro «aquí y ahora», es decir, pensamos en algo que pasó en el pasado. O en otro lugar (en tiempo actual o en otro tiempo). O en otra persona (también ahora o en otro tiempo), de forma inevitable, una parte de nuestro plexo solar, emite una «nube de energía», que instantáneamente está en ese lugar, tiempo y/o persona.
Aunque parezca raro, instantáneamente esa energía está en ese lugar y tiempo. Es un tema cuántico, no hay tiempo de demora.
Es decir. Si pensamos en un lugar concreto, una parte energética de nosotros se está «desplazando» a ese lugar. Es como si «fuéramos» de forma energética a ese lugar.
Si pensamos en algo de un tiempo pasado o futuro, nos estamos también «trasladando» a ese momento cronológico.
Si pensamos en una persona, esa persona está «recibiendo», y siendo afectada por eso que pensamos, aunque ni nosotros ni la otra persona sea consciente.

Además, son posibles todas las combinaciones. Por ejemplo, si pensamos en una persona concreta, en un lugar concreto y en un tiempo concreto. Pues en ese momento, estamos «arrastrando» una parte energética de esa persona a ese lugar y momento concreto.
Y normalmente, nosotros no seremos conscientes de eso, ni la otra persona. Pero eso no quiere decir que al no ser conscientes de eso no nos afecte. Nos afecta y mucho. Afectamos al otro y el otro nos afecta a nosotros.
Además, no importa si esa persona o lugar ya «no existen». En realidad, el tiempo es un eterno «ahora» y el espacio un infinito «aquí». Por lo que «siempre» será así porque ese momento y lugar, nunca han existido y a la vez siempre han existido, para entendernos.
Entender que hacemos cuando «nos proyectamos al pasado»
Proyectarse al pasado, quiere decir simplemente «pensar» en algo pasado. Al pensar en cualquier cosa que experimentamos en el pasado, le estamos dando energía, a ese pasado, y quitándole energía a nuestro presente.
¿Que ocurre en ese pasado al hacer eso? Pues se hace más real, lo estamos haciendo más fuerte. Lo estamos «arrastrando» a ahora, hacemos que se mantenga «vivo» de alguna manera en la actualidad y en nosotros.
Por ejemplo, si pensamos en un lugar que vivimos en el pasado y que echamos de menos. Pues lo estamos energizando, le estamos dando «realidad». Y por otra parte, estamos haciendo que más «parte de nosotros» esté allí. Y a la vez estamos menos «aquí». De esta manera estamos «sosteniendo» una realidad que ya no existe fuera, pero sí dentro. Y al pensar en ello, lo hacemos «más real en nosotros».

El problema de hacer eso es que, por más positiva y hermosa que fuera la «experiencia» de «entonces», no estamos «en el ahora» que es lo único real que existe. Y nos estamos perdiendo «el ahora», que es lo que nos da «plenitud».
No pasa nada por un momento al tener un flash de ese recuerdo positivo. En algunos casos incluso nos puede ayudar. Pero quedarse de forma habitual en «tiempos pasados» nos hace perder la «vida real actual».
Entender qué hacemos cuando «nos proyectamos hacia alguien»

Cuando pensamos en una persona, de forma inevitable, estamos proyectándonos energéticamente hacia esa persona. Nosotros no somos conscientes y la otra persona tampoco. Pero eso está ocurriendo.
¿Y cual es el «efecto» de eso? La otra persona, aunque no sea consciente, sí reacciona a eso. Es inevitable.
Un ejemplo muy típico sería la madre que cree que el hijo debe, o no debe, hacer alguna cosa. La madre lleva días «pensando» en eso que el hijo, según ella, debe, o no, hacer, pero aún no se lo ha dicho.
Entonces, en un momento dado, la madre se lo dice al hijo verbalmente. Este le responde a la madre «que no sea pesada». Y la madre piensa, «pero si es la primera vez que se lo digo, porque reacciona así».
Pues muy sencillo, porque el hijo ya lleva días «protegiéndose» del pensamiento de la madre, aunque ninguno de los dos sea consciente de eso.

Eso es lo que también crea muchos problemas a gente famosa por la razón que sea. Están sometidos a un constante «bombardeo» energético por parte de fans y de detractores.
Puede que se sientan «poderosos» y quieran más de esa energía, si la pueden sostener. Y si además saben usarla (aunque no sea de forma consciente), la usarán casi siempre para «manipular» a los que les siguen, aumentando su poder sobre ellos y a la vez recibiendo más energía de ellos. Y probablemente no sean conscientes de cómo lo hacen, simplemente lo hacen.
Pero muchos no la saben sostener, y les desquicia y acaban mal. Por eso tantos «famosos» acaban de forma dramática.
En cambio, a un Maestro en el sentido espiritual, cogerá esa energía, elevará su vibración y la devolverá a los emisores, ayudándolos a subir la vibración con su propia energía.
Qué pasa cuando «nos proyectamos en alguien del pasado»

Aquí estamos haciendo las dos cosas, «trasladarnos» a un tiempo que ya no existe, pero a la vez nos «trasladamos» a esa persona.
Pero aquí ocurre algo peor. Estamos «arrastrando» a esa persona con nosotros a «ese tiempo».
Y con eso, no solo «nos atascamos» nosotros a ese momento, estamos «atascando» a esa otra persona a ese momento.
Esto es muy habitual, por ejemplo, en los divorcios. Normalmente, el que inicia el divorcio suele «desconectar» bastante pronto. En cambio, el que «pierde a la pareja», es bastante habitual que se quede «enganchado» al que se va.
Eso significa que el que ha perdido a la pareja, está «forzando» al que se ha marchado a «estar con el-ella» y en el tiempo en que «estaban juntos y bien». Eso normalmente produce una «reacción» de rechazo aún más fuerte del que se fue.
Pero eso también ocurre con las personas «cercanas», como amigos, compañeros de trabajo, etc.. Es decir, si estamos todo el día con «el otro» llevándolo a «nosotros y a ese momento» lo que hacemos en realidad es «alejar» al otro.
Qué pasa cuando «nos proyectamos en algo que está ocurriendo»
Es muy típico también «engancharse y proyectarse» en situaciones que vemos en la TV o por internet, por ejemplo. De cosas que están pasando en algún sitio que nos remueve por dentro, como guerras, conflictos, problemas como drogas, etc.
Al «engancharnos» en ello, aunque lo hagamos desde el rechazo, en realidad, estamos «alimentando» con nuestra energía, eso que rechazamos. Y ese «refuerzo» ocurre, lo sepamos o no. Por eso es importante no engancharse en esas cosas, si no podemos hacer nada directamente para cambiar esa situación, al no depender de nosotros.

Eso no quiere decir no participar en actividades para evitar esas cosas, pero nunca desde el rechazo.
Qué pasa cuando nos proyectamos hacia un dolor físico o emocional
Como esto es todo un tema en sí, lo desarrollaré en otros artículos. Pero decir, que esa «proyección» también la hacemos hacia algo que nos duele, ya sea en el cuerpo físico o emocional. Eso aumenta mucho el dolor y a la vez, nos agota físicamente.
Efectos en nosotros cuando alguien «nos hace eso».
No seremos conscientes, pero automáticamente entramos en un estado interno de rechazo. Puede ser a la persona, a lo que nos trata de «forzar» a hacer, o a las dos cosas.
Eso es lo que, muchas veces produce, que en las relaciones cercanas se produzca un deterioro progresivo. Las dos personas no saben que «esto» está ocurriendo. Pero eso no quiere decir que no les afecte a los dos.
El que recibe el «ataque» tiende a querer poner distancia, aunque no sepa por qué. Y eso al final hace que el receptor construya una «armadura» con el otro. Aunque aparentemente no esté ocurriendo algo visible.
Efectos en nosotros al dejar de hacerlo
Cuando dejamos de hacer eso, el efecto inmediato es un aumento de energía, pues dejamos de malgastarla de una forma muy fuerte. Y esa energía la tenemos a disposición para otras cosas. Para manifestar realidades, para hacer cambios internos, etc.
Efectos en los demás al dejar de hacerlo.
Las personas a las que «dejamos de bombardear» energéticamente con nuestras «historias internas», inmediatamente se relajaran respecto a nosotros en el sentido que sea. Podrán dejar de pensar en nosotros y, por tanto, dejar de protegerse, y, por tanto, la relación será más fácil (o menos difícil). O incluso se mejorará la comunicación en todos los aspectos si la relación no era mala.
Esto es válido tanto para personas, como para situaciones y realidades en las que estamos inmersos. Ya que dejamos de «recrearlas». Por tanto, tenderán a ir desapareciendo de nuestras vidas.
Cómo neutralizar y dejar de hacer esa proyección
Esto da para un artículo entero, que escribiré próximamente. Pero de momento, ya decir que la clave está en estar «aquí y ahora», sin proyectarnos con el pensamiento fuera de nosotros, pero de verdad, en plena consciencia.
También practicar el notar la energía en el plexo solar ayuda a darnos cuenta cuando “salimos”.
Ayuda mucho simplemente sentir las sensaciones físicas del cuerpo.
Conclusión
Somos energía, y no podemos dejar de serlo. Por lo que es muy importante cómo la gestionamos. De ello dependen muchas veces nuestra salud y nuestras relaciones.
Autor: Josep Vergés Fecha: 28/02//2026
Escuchar en SPOTIFY:
Ver en YOUTUBE:
Ver artículos relacionados:
Ojos, Mirada, Magia, Matrix, Mente, Consciencia, Alma
![]()