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Sol naciente en el mar

Podemos acercarnos a este tema desde dos perspectivas: La perspectiva del alma que quiere venir y es de lo que hablaremos en este artículo, y la perspectiva de los padres que la acogerán que hablaremos en otro artículo futuro.

El alma que quiere venir, traerá su propio programa, las experiencias que quiere tener, «el karma» que le va a limitar, etc.


También según su nivel de evolución como alma, tendrá más libertad de elección de padres y experiencias, o estas estarán prácticamente predeterminadas por su historia de vidas anteriores.

Pero independientemente de eso, cuando de una manera u otra se ha «acordado» unos padres, empieza el proceso previo a la fecundación física.

Según la tradición hindú, la fecundación «espiritual» tiene lugar unos 3 meses antes de la concepción física. Por eso ellos cuentan un año de edad más respecto a nosotros, 3+9 meses.

Dentro de estos 3 meses previos a la fecundación física, es muy frecuente que de una manera u otra, se establezca algún tipo de contacto más o menos lúcido y consciente entre esa alma y el, o los, futuros padres. Muy frecuente en forma de sueños, de sentir una presencia bienvenida, de decidir conscientemente tener un hijo, e incluso de hablar con él ya sea en sueños o despierto.

Evidentemente, esto ocurrirá y sobre todo se permitirá y registrará, si las creencias de uno están abiertas a estas posibilidades. Las personas que no creen que esto sea posible, puede que lo racionalicen pensando que es un simple sueño o incluso lo nieguen a pesar de la evidencia.

Para el alma evidentemente es un periodo importante, y lo que registre durante este tiempo evidentemente puede marcar una diferencia posteriormente. Evidentemente, no es lo mismo recibir sentimientos de bienvenida y aceptación, que de rechazo. Aunque tampoco hay que olvidar que esa alma escogió, o escogieron para ella, unos padres que le dieran las experiencias que necesitaba y puede que necesite esto.

Ejemplos:

-Un padre que habla de forma consciente, internamente, con su futura hija 3 meses antes de la concepción física. Mutuamente, se aceptan como padre e hijo-a y se dan la bienvenida mutua. Es un pacto consciente y con consciencia. Además, mientras tanto, los amigos les hacen bromas sobre embarazos a la pareja.

Sería un caso de un cierto nivel de Continuidad de Consciencia.

-Una hija que le dice claramente a su futura madre que «quiere» ser concebida un día determinado. Y luego realmente se produce la concepción física ese día.

Sería enriquecedor, que el lector-a se anime a añadir comentarios con sus experiencias personales al respecto.

Autor artículo: Josep Vergés Fecha: 23/10/11

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