
Podemos describir el “Tener un Don” como una cualidad nuestra, que nos hace especialmente válidos, creativos, carismáticos, capaces de impactar en los demás, de hacerlo bien con facilidad.
Normalmente, surge de forma espontánea, y muchas veces de forma muy precoz.
Este término se puede aplicar a muchas cosas distintas, pero la forma de reconocerlos, normalmente, es que “eso” a la persona le es fácil, podríamos decir que a la persona le ocurre, no lo hace. Y además cuando ocurre de esa manera es “poderoso” lo que surge.
Un músico, por ejemplo, electrizará a sus oyentes. Un político movilizará a la audiencia. Un escultor hará estatuas que parece que tienen vida. Un médico percibirá que le ocurre al paciente casi antes de que este diga una palabra. Un ingeniero encontrará soluciones creativas e interesantes a un problema. Puede haber dones más esotéricos como la clarividencia, la intuición en temas concretos, la empatía profunda, etc.
De hecho, todos tenemos algún o algunos dones. Solo es cuestión de observar un poco.
¿Dónde somos buenos?
¿Dónde fluimos y casi sin esfuerzo marcamos la diferencia? Es ahí donde debemos explorar y potenciarlo. Eso nos hará sentir más realizados. Nos hará sentir en “nuestro” camino.
¿Que de donde viene? Cada uno podrá llamarlo como quiera. De Dios, del Ser Superior, del Alma, de los Ángeles, etc. La clave de un Don es tener claro que eso no lo hacemos nosotros como “yo” pequeño o “ego” o como lo queramos llamar. “Eso” ocurre a través nuestro, somos un canal de “eso”.
Se dice que tener un Don es una gracia de Dios. También es una responsabilidad de quien lo tiene hacer buen uso de él. Quien lo tiene y no lo usa no suele ser nunca feliz. Además, si no se lo aprovecha para el bien común, puede destruir a quien lo tiene. Pero un Don bien utilizado puede hacer maravillas.
Autor artículo: Josep Vergés Fecha: 25/7/2010
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