Imagen de rejas de prisión con nombres

Las creencias son un elemento más de la programación del ser humano. Es uno de los niveles más bajos del programarlo que llevamos incorporado, porque sirve de base para filtrar muchos otros elementos y programas. Según las creencias que tenemos permitiremos y seremos receptivos a unas cosas y se activarán automáticamente programas de rechazo con otras.

En principio esto no es ni malo ni bueno de por sí. El problema es sobre todo a partir de que y porque hemos desarrollado unas creencias y no otras. Como se puede ver en mí articulo la formación de la Consciencia Individual, el proceso de estas introyecciones que perfilan nuestras creencias es muy automático y poco consciente. Especialmente durante la infancia y la adolescencia. Y prácticamente no las hemos construido desde nosotros mismos.

Esas creencias son parte de nuestra prisión. Esas creencias que “nos definen” son las que perfilan los barrotes de lo que nos encierra. Con ellas rechazamos cosas, sin que haya ningún motivo razonable, y nos adherimos a otras, también sin razón sensata o real.
Por ejemplo, si tenemos la creencia de que los “negros” son una raza inferior (como ocurría en casi todo el mundo blanco en el siglo XVIII), todos los razonamientos o subprogramas internos permitirán sin problemas el que sean tratados como animales. Y si tenemos creencias machistas, no se aceptará el voto de las mujeres, como también ocurría antiguamente, o se justificará la violencia contra las mujeres.

Estos ejemplos nos da una idea de la importancia que tiene las creencias para prefijar los comportamientos humanos. Y por eso podemos decir sin dudarlo que son nuestra prisión.

Autor: Josep Vergés Fecha: 17/5/2014

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